El hecho de que una empresa conozca tu ubicación a través de Internet es un hecho, a no ser que te conectes a través de algún tipo de proxy y bloquees el código JavaScript que pueda eludirlo. A pesar de que nunca podrás esconderte (salvo el uso de TOR o VPN) de los servicios con los que entras en contacto en la Red, sigue siendo útil conocer los métodos que pueden utilizar para rastrear tu ubicación. Este tipo de conocimiento, al final, te permitirá tomar mejores decisiones sobre tu privacidad.

La IP de tu router lo da todo desde el principio

No debería sorprenderte mucho que tu IP pueda decirle a alguien mucho sobre tu ubicación. En algunos casos excepcionales, una dirección IP puede revelar el paradero de un dispositivo con tanta precisión como el GPS. Los proveedores de servicios de Internet suelen asociar un rango de direcciones con un «sector» concreto de su área de cobertura.

Aunque nadie podría encontrar tu dirección postal de esta manera, es una forma fácil para los anunciantes de adaptar los anuncios que ves a tu región.

En el peor de los casos, sólo podrás averiguar el país de alguien a través de su IP. Sin embargo, esta información es suficiente para que Google sepa qué idioma hablas, qué TLD (por ejemplo, «.ro», «.nz», «.pl») prefieres ver en los resultados de búsqueda y cómo deben mostrarse tus anuncios en los sitios web que visitas y en las aplicaciones que utilizas.

El GPS te localiza incluso cuando no lo permites explícitamente

Las aplicaciones a menudo te dan la opción de desactivar el seguimiento de la ubicación por GPS, pero eso no significa que no vayan a seguir adelante y a espiar tu antena de todos modos. Si tu antena está habilitada en tu teléfono, espera que al menos una o dos aplicaciones la enciendan ocasionalmente para obtener tu ubicación actual.

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Una aplicación que tenga incorporada la opción de «desactivar el seguimiento del GPS» puede ignorar esto cuando quiera. Si quieres estar seguro de que no te están rastreando, tienes que desactivar la antena por tu cuenta.

Los datos del GPS son a veces útiles para las empresas que intentan entender a dónde van sus usuarios durante el día. Al conocer los horarios y movimientos de sus usuarios típicos, los desarrolladores pueden anticiparse mejor a sus necesidades en cierto contexto.

Tu antena de telefonía móvil también te delata

Si tu teléfono tiene una tarjeta SIM, siempre está conectado a una torre de telefonía móvil en un radio de 45 millas (~70 km). Una vez que una aplicación tiene el número de identificación de esa torre (su ID de célula), ya tiene una idea de dónde estás en el mundo. Esto puede hacerse más preciso consultando otros datos, como la intensidad de la señal y el «tiempo de ida y vuelta» de los intercambios de datos entre el dispositivo y la torre. Con este método, una empresa podría, en teoría, limitar su ubicación a un radio de 15 metros. Lo mismo ocurre con los gobiernos que utilizan el rastreo del IMEI.

Si utilizas Internet móvil a través de tu operador de telefonía móvil, estás enviando constantemente señales a su torre, lo que facilita enormemente tu localización. Desactivar tu antena de telefonía móvil haría que tu teléfono no pudiera enviar ni recibir llamadas o mensajes SMS, así que no hay mucho que puedas hacer en este caso.

En esta situación concreta, la única solución sería conseguir un teléfono «tonto» que no tenga instaladas aplicaciones modernas.

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¿Qué haces para proteger la privacidad de tu ubicación y/o minimizar la cantidad de datos geográficos que envías? Cuéntanoslo todo en un comentario!