Dado que Internet es un punto central en nuestro estilo de vida, es fundamental que las empresas creen sitios de aspecto profesional. Esto incluye la dirección URL, que actúa como el primer punto de acceso a un hogar en línea. Por desgracia, los ciberocupas también comprenden el valor de una URL. Cuando un ciberocupante actúa más rápido que una empresa, puede resultar una verdadera molestia.

¿Qué es la ciberocupación?

Para entender la ciberocupación, veamos un ejemplo. Supongamos que un estudio cinematográfico está deseando estrenar su primera película, Westgrove High. Su campaña de marketing incluye un sitio web que la gente puede visitar para obtener detalles. El nombre obvio para este sitio sería www.westgrovehigh.com.

Lo ideal sería que la empresa reservara esa URL antes de anunciar la película. Sin embargo, si el estudio anuncia la película antes de registrar el dominio, podría encontrarse con que éste ha sido comprado a pesar de haber comprobado la disponibilidad antes de anunciar la película. Hay muchas razones por las que la URL ha desaparecido, pero una de las principales sospechosas sería que un ciberocupante comprara el dominio antes de que el estudio pudiera hacerlo.

¿Por qué la gente hace eso?

Puede parecer una chiquillada registrar una URL antes de que una empresa pueda hacerlo, pero la verdad es mucho peor que una simple broma. Los ciberocupas profesionales roban URLs por una razón: el dinero.

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Si a una empresa se le niega su URL preferida, tiene dos opciones. La primera es comprar una URL diferente y esperar que los usuarios no intenten visitar el sitio del ciberocupante. La gente que oye hablar de Westgrove High puede intentar «www.westgrovehigh.com» para encontrar más información, sólo para encontrarse con cualquier sitio que el ciberocupante haya puesto en su lugar.

El segundo camino es tratar de lidiar con el ciberocupante. En este caso, la ciberocupación es rentable. Si la empresa está lo suficientemente desesperada por la URL, el ocupante puede fijar un precio y obligar a la empresa a rascarse el bolsillo. Esto hace que la ciberocupación sea una empresa potencialmente rentable.

Otras formas de ciberocupación

La ciberocupación puede adoptar diferentes formas. Digamos que el estudio Westgrove High consigue comprar el dominio .com. Los ciberocupas pueden pasar a registrar la misma URL en diferentes dominios, como .co.uk, .fr o .ca, por si el estudio intenta comercializar su película en otro país. Cuando se introdujeron nuevos nombres de dominio en 2014, los ciberocupas fueron más rápidos que las empresas reales.

En una línea similar a la ciberocupación, la «typosquatting» arrebata URLs que pueden resultar de un error del usuario en la URL (como «www.westgroovehigh.com» o «www.westgrovehi.com»). A las empresas les interesa captar estos casos para redirigir mejor a los usuarios a su sitio. Los «typosquatters» se apoderan de estos casos con la esperanza de que la empresa quiera cubrir los errores que la gente pueda cometer en la URL.

¿Es legal la ciberocupación?

Afortunadamente, algunos países han calificado la ciberocupación como ilegal. Por ejemplo, las empresas de EE.UU. pueden demandar en virtud de la Ley de Protección del Consumidor contra la Ciberocupación (ACPA) o trabajar a través de la ICANN para luchar por un dominio. Por desgracia, los procesos legales para reclamar una URL pueden ser costosos. Un ciberocupante inteligente entenderá esto y ofrecerá un precio mucho más asequible que el de ir a juicio. Esto anima a la empresa a pagar en lugar de luchar contra el ciberocupante.

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Lo que no es la ciberocupación

Cuando alguien toma una URL que una empresa quiere, no siempre se trata de ciberocupación. Para que sea un caso de ciberocupación, tiene que estar claro que la persona que reclama la URL lo hizo de mala fe. Si no fue así, no es ciberocupación.

Por ejemplo, en el ejemplo anterior, la URL podría haber sido tomada por una escuela llamada «Westgrove High». Puede que la haya tomado alguien que vende su propio libro o videojuego llamado «Westgrove High». Incluso podría ser alguien que tomó la URL para alojar su sitio de fans para la película del estudio.

En estos casos no se trata de ciberocupación, ya que los propietarios la compraron con buena intención.

El estudio tendría que negociar con los actuales propietarios para ver si ceden la URL. Esto suele hacerse intentando llegar a un acuerdo con el actual propietario para conseguir la URL.

Detener a los okupas

Aunque parezca una travesura infantil, la ciberocupación puede ser muy rentable. Ahora ya sabe qué es, por qué se hace y qué pueden hacer las empresas para recuperar su URL.

¿Has sido tú, o alguien que conoces, víctima de un ciberocupante? Cuéntanoslo a continuación.