Para las personas que trabajan en la industria de la informática o que leen religiosamente los periódicos tecnológicos en línea, el término «fatiga tecnológica» puede parecer algo relatable. Es una de esas cosas que hace que algunas personas estén de mal humor por la mañana y sean incapaces de seguir su día sin convertirse en una gran bola roja de cinismo. Pero, ¿qué es exactamente lo que hace que esto ocurra? ¿Podemos siquiera definirlo? Y si podemos, ¿cuál es la cura?

Conociendo la fatiga tecnológica

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No sólo estamos rodeados de pantallas todos los días, sino que también nos bombardean constantemente con nuevos anuncios tecnológicos que, o bien son exagerados, o bien son algo prometedores. Las personas que siguen estas novedades a diario pueden llegar a desconectarlas como ruido de fondo y seguir su día con un sentido muy sobrio de la realidad. A veces, el bombardeo de novedades hace que (irónicamente) se pierda el optimismo por el camino y puede incluso hacer que uno se sienta malhumorado a medida que el bombardeo se abre paso en su feed de noticias a diario.

En cierto modo, puedes sentir una sensación de apatía que se consolida a medida que pasa el tiempo, lo que te hace inclinarte por otra dirección, haciendo clic o pasando por encima de cosas que podrían haber captado tu interés anteriormente.

Este fenómeno es similar al que se produce en la era del ciclo de noticias de 24 horas, en la que las personas que siguen a menudo las noticias se desensibilizan ante acontecimientos como los desastres naturales y las escenas de violencia. La apatía se instala una vez que te acostumbras a ver estas escenas, y ya no te conmueven.

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Cada persona es diferente. Para algunas personas, la fatiga tecnológica no se instalará realmente durante mucho tiempo. La apatía desaparecerá al cabo de un día o así. Para otros, es algo que se planta en sus mentes y les da una fuerte dosis de cinismo.

Cómo enfrentarse a ella

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Las personas tienen diferentes maneras de afrontar las cosas que les ocurren. En este caso concreto, probablemente sería útil intentar «centrarse», algo así como pulsar un botón de reinicio en el cerebro. Saca a tu perro a pasear, sal a la naturaleza o haz lo que sea que te ayude a llegar a un punto en el que no sientas la necesidad de comprobar tu alimentación cada cinco segundos.

La idea aquí es tratar de tomar un descanso muy limitado del ciclo diario de historias y anuncios que martillean tu cerebro como un sordo haciendo sonar una campana. Es básicamente una versión más intensa del tiempo «para mí».

Al igual que tus aparatos y equipos necesitan un mantenimiento regular, tu cerebro también necesita un poco de descanso para procesar adecuadamente el mundo que le rodea.

Un poco de cinismo no es lo peor del mundo

Es importante no confundir la fatiga tecnológica con «mirar más allá del bombo». La fatiga tecnológica se produce cuando empiezas a ver cada novedad tecnológica con unas lentes verdes, por muy prometedora que sea (concretamente porque te has vuelto apático al bombardeo diario de anuncios). Nuestro mundo evoluciona a un ritmo vertiginoso, y es normal estar un poco hastiado. Pero es igualmente importante dejar de lado todo el optimismo exagerado que algunas startups tienen a veces sobre sus productos y mirar todo con un punto de vista más sobrio.

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¿Has sentido alguna vez la fatiga tecnológica? ¿Qué tipo de mecanismos utilizaste para superarlo? Hablemos de ello en un comentario!